Una de mis tareas como ginecólogo y profesional médico es la divulgación de toda aquella información que contribuya a que haya menos incertidumbre sobre patologías, tratamientos o, simplemente afecciones que trato diariamente.
Una de las recomendaciones que hacemos todos los médicos es que si te informas por tu cuenta lo hagas bien y no te fíes de lo primero que salga en Google, por eso quiero contribuir a ofrecer, y no solo para Almería, un poco más de luz y claridad sobre algunos aspectos de mi profesión.
Aquí te hablo de un término que seguramente no has oído nunca Eritroplasia. O eritroplasia periorificial.
Hay muy poca información no técnica sobre esta afección así que aquí va mi granito de arena, sin tecnicismos innecesarios pero sin perder rigor.
¿Qué es exactamente?
La eritroplasia cervical, también llamada ectopia o ectropion, según el contexto, es una alteración del tejido que aparece en la superficie externa del cuello del útero dándole un color rojizo.
Ese color diferente no es una lesión ni una infección: es, simplemente, que el tejido interno del canal cervical (más fino y con más vasos sanguíneos) queda expuesto hacia fuera en lugar de quedar recogido dentro. Como cuando el forro de una chaqueta se asoma un poco por el cuello. Nada más.
Se detecta casi siempre de forma casual, durante una citología o una revisión rutinaria. La mujer no suele notar nada raro.
A veces sí puede haber algo de flujo algo más abundante, o un pequeño sangrado tras una relación sexual, porque esa zona es más sensible al roce. Pero en la inmensa mayoría de los casos no da ningún síntoma.
¿Por qué aparece?
Aquí no hay una única causa. Influyen los niveles hormonales —por eso es tan frecuente en mujeres jóvenes, durante el embarazo o en quienes toman anticonceptivos hormonales—, y también puede presentarse sin motivo aparente, como una variante anatómica normal del cuello uterino.
No está causada por el virus del papiloma humano, aunque conviene descartarlo igualmente durante la exploración, ya que el VPH puede coexistir sin relación directa con este hallazgo.
¿Es peligrosa?
Vamos al grano, porque es la pregunta que de verdad importa: no. La eritroplasia cervical, por sí sola, no es una lesión premaligna ni tiene relación con el cáncer de cuello uterino. Es un hallazgo benigno.
Ahora bien, esto es importante, cualquier zona distinta en el cuello del útero debe valorarla un especialista para confirmar que efectivamente se trata de esto y no de otra cosa.
La exploración visual, apoyada en la citología y, si hace falta, en una colposcopia, es lo que permite hacer ese diagnóstico diferencial con seguridad.
¿Se trata siempre?
No siempre. Si no da molestias y la citología es normal, muchas veces basta con seguimiento periódico. Pero cuando produce sangrados frecuentes, molestias tras las relaciones o simplemente resulta muy extensa, sí conviene actuar.
Y aquí viene un punto que muchas pacientes agradecen saber de antemano: el tratamiento no requiere quirófano ni anestesia.
Se resuelve en la propia consulta mediante crioterapia, aplicando frío de forma localizada sobre la zona afectada.
Es un procedimiento breve, bien tolerado, y que en la mayoría de los casos no necesita más que una sola sesión. Nada de ingresos, nada de bajas laborales largas.
Lo que vemos en consulta
En nuestra experiencia clínica, la eritroplasia genera más preocupación de la que en realidad merece, precisamente porque suena a algo grave sin serlo.
Explicarlo bien, con calma, es la mitad del tratamiento.
La otra mitad es asegurarse de que ese diagnóstico esté bien hecho, ahí es donde entra la exploración especializada, algo que no debería saltarse ninguna paciente a la que se le detecte este hallazgo, por tranquilizador que suene lo que ha leído en internet.
Si te lo han comentado en tu última revisión y quieres una valoración clara, o simplemente confirmar que no hace falta tratamiento, en consulta hacemos la exploración completa y, si procede, resolvemos el mismo día.
También es un buen momento para revisar el resto de tu salud ginecológica general, especialmente si hace tiempo que no te haces una citología.
Para quedarte con lo importante
La eritroplasia cervical es un hallazgo frecuente, benigno en la gran mayoría de los casos, y con un tratamiento sencillo cuando hace falta intervenir.
Lo que nunca conviene es quedarse con la duda sin resolver.
Un cuello uterino «raro» merece siempre una mirada profesional, aunque termine siendo, como pasa casi siempre, nada de lo que preocuparse.
¿Te lo han detectado en tu última revisión? Pide cita y lo valoramos con calma.


